Volverán a decirme que los jóvenes estamos despolitizados, que la lucha de clase no existe, que somos hedonistas, narcisistas y vanidosos, además del máximo exponente del individualismo contemporáneo. Volverán a decirlo, pero no les podré creer. Yo he visto a cientos de jóvenes pasar la noche sin dormir en la puerta de una cochera. Los he visto enfrentarse a la policía. Los vi gritar de impotencia. Los vi resistir ante la organización férrea de los cuerpos represivos del Estado y contra el sueño.
"Disculpen las molestias. Estamos luchando por nuestro futuro". La juventud que vive en precario y que se ha quedado sin armas para luchar por su futuro.
Al día siguiente, cuando los piquetes y manifestaciones habían terminado, allí estábamos frente al Rectorado solicitando becas predoctorales. Nada más triste que hacer el día después de una huelga general.
01 de Octubre de 2010
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