Los espejos son zonas inquietantes, donde todo, menos el cristal y el azogue, puede ser sustituído sin perder la esencia. Eres tú, igual que en ocasiones soy yo misma. Es un reflejo que interviene en el entorno. Una solución de ruptura para quien desea formar parte de lo ajeno.
Más inquietante aun es una fotografía donde el mercurio ha sido captado a sabiendas del lugar que ocupa en el cuadro. El ángulo es capaz de narrar la continuidad. El marco, necesariamente, nos cuenta lo contrario. La quietud reflejada no es más que la imagen de la interpretación aberrante del propio término.
Marte en oposición
Hace 1 hora.

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