Para quienes en su trabajo tienen que realizar llamadas telefónicas constantemente (recepcionistas, teleoperador@s, secretar@s..) sabrán por experiencia que la fórmula de presentación una vez que descuengan el teléfono es sencilla: Saludo, nombre, empresa o cargo y empresa y motivo de la llamada (Buenas tardes, soy Ana González, le llamo de tal empresa, por tal motivo). De esta forma, desde que la otra persona comienza a escuchar identifica rápidamente con quién está hablando. Probablemente si llamas a otra empresa/institución habrás escuchado un saludo también corporativo: Nombre de la empresa + saludo (con distintas variantes). Es curioso como llegamos a distinguir nuestra vida laboral de la personal en algo tan cotidiano como hablar por teléfono. Cuando llamamos a un fijo hay que felicitar a aquellos que saludan a la persona que ha cogido el teléfono, porque la mayoría de las veces la respuesta a ¿Diga?, ¿Sí?, etc. es la pregunta descortés y directa: '¿Está fulanito?'. A nadie se le ocurre presentarse como persona sino que esperamos que pregunten: ¿De parte de quién?, como la única fórmula posible de descubrir nuestra identidad. ¿Tanto tememos que si saben nuestro nombre se nieguen a coger el teléfono?
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